Algo que pude rescatar de la traicionera memoria que me manejo:
Hoy soy una rosa marchita
Que tu olvido deshojó como el viento
Viento fuerte como el frío de un invierno eterno
Soy la consecuencia de tu maldad objetiva, limpia y explícita
Soy el resultado de mi subjetividad manoseada por creencias que omiten lo observable, lo obvio.
Soy algo confuso, relativo, claro gris claro oscuro y negro.
Soy una rosa marchita
Una rosa con coraza tallada
Tallada de imágenes de aventuras y desventuras
Hoy tengo una coraza bonita
Brillante y resistente... Guardará lo más importante, lo mínimo, lo valioso.
Hoy sólo soy esa rosa...
Y no recuerdo más.
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