Amanda era alguien común y corriente, vivía en una casa lejana al pueblo en donde todo es más bullicioso y contaminado; se dedicaba a pasar las tardes leyendo y comiendo chocolates, quizás haciendo tareas o cuidando a sus mascotas. Su vida era muy tranquila, sus emociones muy estables, sus pensamientos muy centrados. Tenia muchos amigos agradables quienes la visitaban después de clases; los fines de semana salían a pasear a un río cercano, les encantaba el sonido que hacia el agua al pasar.
Amanda siempre se sentía completa y a gusto con sus amigos y familia, tenia mucha paz gracias a ellos. Ella nunca dudo de sus cualidades, sabia que poseía inteligencia y creatividad, carisma, sentido del humor, era espontanea y muy sociable; sin embargo, nunca se enamoro.
Ya en la adultez, Amanda estudio y viajo por muchos lugares fuera de su país y gracias a su perseverancia logro encontrar un trabajo estable, en donde hacia lo que le gustaba y ganaba bien, tenia el tiempo para salir con amigos y dedicarse a su cuidado personal. Encontró cierta satisfacción en el voluntariado, lo cual formo parte de su vida por largo tiempo.
Todo iba viento en popa en su vida; no obstante, sus amigas ya no tenían tiempo para salir debido a que ya eran madres, sus amigos tenían una familia que mantener, mientras que ella solo cuidaba a Boby, su perro fiel. La mayoría de personas que la veían se preguntaban como ella podía estar sola siendo tan generosa y simpática, a lo que ella solo pensaba: "pues, no siento que haya encontrado al indicado" Esto era totalmente falso, ya que nunca se tomo la molestia de considerar el tener pareja, habían chicos interesados pero al verla tan "ocupada" tampoco tuvieron la iniciativa de cortejarle.
Hubieron ocasiones en las cuales si sintió el deseo de estar con un hombre, pero menguo sus sentimientos con distracciones. Cuando conoció a Mateo, creyó que por primera vez se había enamorado, ya que, se sentía muy cómoda con su compañía le gustaba la forma en como el veía las cosas y su carisma. Físicamente le atraía demasiado, Amanda se dejaba llevar poco a poco.
Comenzó a dar todo de si a esta propuesta, se enfoco en él, en verlo feliz y trato de realizar todos sus sueños, estaba convencida de por primera vez estaba enamorada. Con el tiempo se vio envuelta en una dependencia emocional, esto genero en Mateo mucho rechazo y la dejo.
Amanda se odio así misma, por dejarse de lado y enfocarse en alguien que no valoró lo que recibía, se sintió menos mujer al no ser capaz de provocar en él detalles y cursilerias, luego se sintió patética de pensar en ello, sintiendo bajo bajo bajo el animo y sumergiéndose en rutinas llego a pasar el rencor.
Amanda piensa actualmente: "De la única persona que me siento más segura y enamorada es de mi misma".

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