Su madre cuenta, que en sus épocas, cuando salía a pasear con un pretendiente si éste quería tomarla de la mano le pedía permiso, antes de darse un beso él tenía que preguntarle si ella quería ser su enamorada y luego de un si, podían besarse.
Esta dinámica de romanticismo y sexualidad en la actualidad ha cambiado, Camila le explicó a su madre que las cosas ya no son así y que ahora existe la posibilidad de besar a alguien antes de aceptar tener una relación (y a veces ni siquiera es sólo un beso).
Su madre entendió y le causó gracia esta "nueva manera de emparejarse" sin embargo, enfatizó que en su época las cosas eran más puras. ¡Claro que eran más puras! pensó Camila, ahora todo es más confuso, más morboso y más egoísta.
Estaba fuera de la comprensión de Camila, el hecho de seguir teniendo una relación abierta, en teoría sabía qué tenía que hacer, pero en la práctica parecía más un compromiso por placer, tu me das, yo te doy y estamos contentos con ello.
Resulta que al final es como un aperitivo antes del almuerzo, comes algo para saciar el hambre pero no te llena del todo.
Era trágico para ella sentir ese vacío luego de acostarse con él, luego de saber que él no era él en ese momento sino una dimensión de él y nada más.
Existen las personas que dicen más palabras y demuestran menos acciones, existen quienes saben eso y dan ambas cosas de la misma manera pero intermitentemente (así es como hacemos para que una conducta perdure).
Camila siempre llegaba a las mismas conclusiones, era crédula ante determinadas cosas pero quizás para negar ese defecto optaba por pensar que era víctima de "sutil" manipulación, si era consciente o inconsciente que más da, al final es manipulación.
Camila conoció chicos buenos que se tomaban la molestia de cumplir con un rol social y de cortejo, en algunas ocasiones para evitar la hipocresía de sus acciones ella iba de frente al grano. Para ella era interesante ver como luego se iban yendo, creo que eso la volvía cada vez más dura, menos Disney, quizás más realista.
Camila se sentía compleja, tenía un don para complicar las cosas simples, ella no podía seguir el mismo ritual que los demás siguen.
Fue una reflexión de madrugada en donde aceptó su condición de mujer adulta; dicen que para que uno tome consciencia a veces tienen que pasar cosas que nos hagan ver lo que antes no veíamos. Se vio reflejada en una situación incómoda que le hizo sentir que ya no estaba para saliditas que todo el tema de ir y venir, de estar o no estar, de ser o no ser la abrumó y que ahora es tiempo de estabilidad y paz.
A veces deseaba volver a la época donde todo era más puro, el amor está demasiado manoseado en la actualidad, es por eso que aún ella no sabe lo que es, y si lo sintió y si lo sentirá.